A veces los encuentros no son tan afortunados y a veces, aún por el camino más andado resultan agradables, quizá no para llevarlos contigo como souvenir de la situación, pero sí para que puedan ser los gatos bajo la lluvia (si alguna vez se encuentran por ahí).
Es cierto, este tipo de encuentros no nos llevarán a nada. Es más, creo que somos más locos que Blanche al buscar desesperadamente un corazón para lucir menos horrendos. Es ese terrible tranvía al que nos han subido sin preguntar que nos obliga a desear y a imaginar que podemos ser el príncipe o princesa de cuento que todos sueñan.
Pero eso no va a pasar. Tales seres fueron todos erradicados y condenados a la hoguera aún antes de que lo pensáramos. Así que, o le trabajas sobre tu deseo, modificas tus estándares o simplemente te quedas sentado a esperar. El amor tal como el orgasmo, es de quien lo trabaja. Ahí cada quién sabrá al final del día su puntuación.
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