Freak Show


Por el camino amarillo
Septiembre 5, 2006, 1:23 am
Archivado en: ¿Qué sobre el destino?, ¿Qué sobre la gente?, ¿Qué sobre mí?
La tierra mágica de Oz es muy significativa en mi vida. Sin pensarlo dos veces, un día como lo hizo Dorothy, el león, el hombre de hojalata y el espantapájaros emprendí un camino para encontrar al Mago. El sendero no fue sencillo, sino tortuoso y lleno de pruebas, cuando lo miro a la distancia, no entiendo como no claudiqué ante los ladrillos amarillos.

Fue un andar de perdidas irreparables y abandonos favorables. De luchas, esfuerzos, anhelos y decepciones. Me rendí ante la supuesta magia de seres que no tenían más encanto que una escoba y menos corazón que un ser de metal, mente que un ser de paja o valor que un felino. Creí las palabras que suponía eran de apoyo, pero al final también entendí que si debía hallar respuestas a mi fe, éstas se encontraban dentro de mí. Después de todo, no hay lugar como el hogar.

Fui caracterizado de lo que justamente estaba rodeado, charlatanería. Supe que la bondad y la maldad son relativas, porque todo depende del lado que se cuente la historia. Que a veces creemos todo tipo de cosas que no son verdad. Que la bondad se castiga tarde o temprano. Y que si cambié fue porque fuimos amigos. Pero desafortunadamente, supe también que hay quienes se encargan de enlodar tu nombre con tal de salir avantes y pretender ser los buenos aunque su único móvil sea la traición.

Hoy lo agradezco. No sólo fue un capricho ad líbitum, sino un ancla ante las peores circunstancias que imaginé vivir. Una verdad dolorosa de quién está con quién y a qué intereses sirve.

Ya nadie extraña a los malvados, nadie les llora y no volverán. La vida misma se encargará de poner las cosas claras. Mientras tanto, yo como la vituperada, la odiada, la cruel y despiadada malvada bruja del oeste, vuelo solo desafiando la gravedad.

For Good / Defying Gravity – Stephanie J. Block – Wicked

1 comentario por mucho
Deja un comentario

Muchas veces cuando uno mira hacia atrás, solemos darnos cuenta de la devastación que ha dejado, en nosotros y en los demás, la inclemencia de la vida. Y es cierto, andamos por el mundo bajo lluvia, con cielos nublados y ventiscas gélidas, con calores asfixiantes y de vez en cuanto, muy vez en cuando, nos topamos con días soleados, tibios, confortables.

Entonces es cuando te preguntas: ¿dónde queda nuestra libertad?, es decir, no podemos escoger días soleados en lugar de cielos nublados y calores asfixiantes, somos esclavos de las circunstancias, del vaivén de la causalidad de la naturaleza y de la sociedad. Y después de tristear un poco y recapacitar, te das cuenta que nuestra libertan no radica en elegir lo que nos suceda (por citar a un clásico), si no en la forma en que enfrentamos ese acontecimiento.

La vida pues, resumida brutalmente, la hacemos todos los días con nuestras decisiones, con nuestra convicción, con la libertad de ofrecer una cara amable a los cielos nublados y disfrutar de un café bajo las ventiscas gélidas.

Finalmente, cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta que la inclemencia de la vida nos ha dejado un montón de decisiones que hemos y no hemos tomado en libertad.

El pasado, en este sentido, ya no te puede tocar. Vuela, desafía, no te veo haciendo otra cosa, pero lo sabes bien, no vuelas solo.

Adrián de la Tejera Vázquez.
Ciudad de México, septiembre de 2006.

comentario por Adrián de la Tejera V.




Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>