Archivado en: ¿Qué sobre el destino?, ¿Qué sobre la vida?, ¿Qué sobre mí?
También confió en la causalidad de las cosas mas que en la casualidad, porque somos resultado de lo hecho y de lo olvidado. Este momento es el efecto directo de lo que hemos logrado y es, además, lo que nos sigue impulsando para seguir porque aunque no querramos, estamos inmersos en una vorágine que nos mueve aún sin nuestro consentimiento.
Aún desconozco mi razón, motivo y misión como punto determinado. Pero hay algo que sí sé, mi móvil es dar, compartir, brindar. Volverme un hombre de todos y un hombre de nadie.
A veces me cuestiono por cuánto tiempo se puede uno esconder y escapar del sino establecido. Sé que por años huí de uno muy importante hasta que un estrepitoso golpe puso un alto y me hizo observar mi error. Ya no sirve arrepentirse ni lamentarse. Lo que se hizo o no, ya no se puede enmendar. Pero tienes el conocimiento y la posibilidad de hacerlo. El resto es disposición.
Con los años, las personas nos volvemos más necias, más mañosas, menos condescendientes, más hurañas, más cerradas, menos tolerantes, más precavidas, menos dispuestos. No es una empresa sencilla esta de vivir. Es una joda, pero tan jodidamente fabulosa que no la cambiaría ni por el dolor más grande que conocí o el mayor tesoro que me ofrecieran. Nadie ni nada la merece, porque es mía, porque decidí vivirla como yo quiero, porque sé que aún tengo pendientes y mucho más por dar.
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