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Lo sé. He dejado de escribir. Escribir se había vuelto mi terapia, pero descubrí que tal vez actuar era mi nueva terapia. Actuar. Hacer. El Mark Cohen que se acomodó en mí era un narrador perfecto. Pero un narrador no es parte de la historia, es eso, un contador de cuentos, un platicador de historias. Hace tiempo, en alguna película escuché que uno tiene que dejar de ser el mejor amigo del protagonista para volverse el protagonista. Tal vez por fin le di sentido y lo interioricé.
En este mes y días han sucedido muchas cosas. Quizás debo decir, demasiadas situaciones. Me leí el “Sex and the city” como usualmente hago cuando algo me perturba y no pudo ser más oportuno: “Algunas cosas comienzas, otras terminan y otras simplemente no cambian”. Cierto. Cierto. Es un momento nuevo, me estoy dando permiso de vivir y de hacer o no hacer lo que necesito.
Lo sé. Había dejado de escribir y me hacía falta. Esta mancuerna de bits y sentimientos es mi aspirina, mi show favorito y del cual (¡oh sí!) soy el protagonista y no el mejor amigo. Si pudiera decir que a partir de aquí estamos de estreno, no sería mentir. De hecho, estoy comprendiendo que mi vida sí es como “Tell me on a sunday”, el musical de Lloyd Webber donde una mujer narra sus desventuras para encontrar el amor… claro que con sus variantes más que evidentes. Pero donde las ganas de creer se sienten dondequiera, como sea, cuando sea.
Somewhere, someplace, sometime – New London cast – Tell me on a sunday
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